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Espacio ordenado, mente organizada

Written by   Ángela Cruz Published in Blog padres

Uno de los mayores deseos de padres y profesores de niños en edad escolar es el de inculcar en ellos el valor del orden. La vida resulta mucho más fácil para nosotros, los adultos, cuando los niños pueden dejar sus juguetes y útiles escolares en el lugar que hemos dispuesto para ello, cuando son capaces de decirnos cuáles son las tareas que les dejaron con tiempo suficiente para no ponernos a correr en busca de materiales, y cuando pueden seguir rutinas sencillas, como la de irse a la cama a una hora determinada todos los días sin que esto se convierta en una lucha. 

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Sin embargo, cabe la pena preguntarse si este anhelo por tener hijos y estudiantes organizados traerá beneficios adicionales a los niños y de qué manera podemos potenciarlos. Diferentes estudios científicos han probado, de manera reciente, las ventajas de trabajar en ambientes organizados y de planear con tiempo las actividades diarias, y de modo más concreto, la manera en que un espacio ordenado lleva a tener una mente organizada.

Una de las teorías más reconocidas para probar esta relación es la “teoría de las ventanas rotas”, formulada en 1982 por el criminalista George L. Kelling. Las ideas de Keling se resumen en el siguiente ejemplo: si un edificio tiene una ventana rota y no se repara, los vándalos tenderán a romper otras, lo cual llevará a una reacción en cadena a partir de la cual tal vez irrumpan en el edificio, lo asalten o lo destruyan, de estar abandonado.  Si lo analizamos, lo que se propone es que existe una relación directa entre el orden del ambiente y el comportamiento y que, en segundo lugar, acciones pequeñas orientadas al orden pueden prevenir la propagación de conductas inadecuadas.

En la misma línea, los estudios realizados por la psicóloga Kathleen Vohs, demostraron a través de experimentos sociales, que las personas que se encuentran en entornos limpios y ordenados tienden a hacer lo que se considera correcto con mayor frecuencia que los que se encuentran en espacios desordenados. Así mismo, la Universidad de Columbia ha demostrado la relación entre productividad y orden a través de encuestas que señalan cómo existe una relación proporcionalmente directa entre organización y fuerza de voluntad y responsabilidad. Finalmente, en términos de aprendizaje, el doctor Stephen Petril de la Universidad de Pensylvania ha demostrado a través de sus experimentos con niños que en la medida en que estos se críen en un entorno desordenado desarrollarán picos de estrés más altos, los cuales tendrán impacto directo en los procesos de aprendizaje al afectar la atención y la jerarquización de las ideas.

¿Qué podemos hacer para potenciar, entonces, los beneficios del orden en el comportamiento  y el aprendizaje de nuestros hijos? Aquí te proponemos cinco estrategias básicas para lograrlo:

  • Organizar un calendario familiar. En un lugar visible de la casa ten un tablero acrílico o una cartelera en la que se relacionen las actividades y responsabilidades de cada miembro de la familia de manera semanal o mensual. Para hacerlo más efectivo, establece un código de color a través del uso de marcadores de distintos colores o de notas adhesivas. 
  • Enseña a tu hijo a usar una agenda. En el mercado existen agendas diarias que permiten no solamente apuntar los compromisos pendientes (tareas, exposiciones, proyectos) sino llevar registro de lo que ya se ha logrado hacer. Haz que tu hijo se enfoque de manera positiva en ver cómo las metas que se propone en su agenda están conquistadas al final del día.
  • Ten cajas de materiales etiquetadas. Usa organizadores plásticos o de cartón para organizar el espacio de estudio de tu hijo. El hecho de que las etiquetes y las mantengas en lugares que le sean de fácil acceso agilizará el desarrollo de las tareas y permitirá que tu hijo cree una conciencia del lugar que deben ocupar las cosas. 
  • Organiza las tareas por materias. Mantén los libros, guías de estudio, proyectos finalizados, en carpetas separadas por cada una de las asignaturas. De este modo, tu hijo podrá llevar cuenta de su propio proceso de aprendizaje y fomentarás su autonomía.

Implementa estas estrategias para apoyar a tus hijos en sus tareas escolares, los beneficios para su desempeño académico y su actitud se verán en poco tiempo. 

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